El Silencio de la Depresión Postparto

En todos los artículos que escribo dejo claro quién soy, de dónde vengo y qué es lo que espero de la vida, una parte de mí siempre está a la vista en mis letras… Cuando supe que iba a ser madre, condición que busqué y esperé por mucho tiempo, fui la mujer más feliz del mundo porque me conocía a mí misma. Era una adulta responsable, profesional y con un matrimonio maravilloso.

Mi embarazo fue estupendo, no sufrí achaque alguno y trabajé hasta dos semanas antes de la fecha programada para la cesárea. Lo que nunca imaginé fue que los meses posteriores al nacimiento de mi hijo me iba a perder dentro de mí misma, que la mujer que creía conocer me era extraña y que el control de mi vida ya no lo tenía yo.

Quiero hablar de cosas que pasan y que muchos ignoran por miedo, vergüenza o desconocimiento y para que las mujeres y padres en general sepan que no son los únicos que transitan por un “redescubrimiento” luego de convertirse en padres, que hay luchas internas y externas que tenemos que librar, que no discriminan, y que tenemos que informar y apoyar a otros.

Desde mi experiencia, aprendí que no gano nada repitiendo patrones, comportamientos y reacciones que no me ayudaron, prefiero decir lo mal que la pasé y qué cosas me ayudaron y lo que haría para que otras se sientan más cómodas con la tan ignorada, escondida, satanizada… depresión postparto.

Lo que me lleva a escribir todo esto comenzó cuando decidí informarme más allá de mis sesiones con mi psicólogo y mi psiquiatra. En medio de mi depresión conseguí los artículos de una especialista que recomendaba a las madres reunirse en grupos y hacer un frente común para afrontar los problemas de la maternidad.

En resumen, ayudarse las unas a las otras. Todo lo que leí en esos artículos me hizo dar cuenta que estaba sola, que las madres “expertas” cercanas a mí, sin querer supongo, lo único que me decían durante mi embarazo y en los meses posteriores era que “ya verás lo que te espera… duerme mucho porque luego no podrás dormir… se te acabó la vida que conoces…” Es como si inconscientemente hubiesen preferido vengarse con su silencio que ayudar para no pasar lo mismo que ellas.

Y el silencio de las madres “expertas” no es lo peor. También traté muchas veces de hablar con primerizas que, en teoría, pasaban por lo mismo que yo, y el silencio era mucho más profundo. Yo escogí romper con él y hacer mucho ruido de la única forma que sé, escribiendo para mí y para otros.

No voy a describir síntomas, ni a dar diagnósticos o tratamientos… sólo voy a exponer lo que sentí, lo que hubiese querido tener para superar la depresión mucho más rápido y para que otras mujeres como yo y sus parejas, acompañantes, amigos y familiares entiendan que no se necesitan consejos sino apoyo y presencia.

En principio no tenía idea del por qué me sentía tan mal, era como una tristeza profunda que llegaba a agotarme físicamente. Dejé de rendir en todas mis actividades, me pesaba muchísimo el trabajo dentro y fuera de casa… dejé de escribir, no sólo por falta de tiempo, también por agotamiento mental, tanto, que sentía que mi inteligencia había disminuido. Y lo peor, sentía que estaba sola…

Mi familia está lejos, a varias horas de distancia y mis amigos de la infancia están regados entre Caracas y Ciudad Guayana. Mi esposo y yo sólo nos tenemos el uno al otro, pero él trabaja todo el día y durante mi reposo postnatal yo estaba en casa sola con el bebé hasta que él llegaba en la noche.

¿Qué me mantuvo en pie? Mi amiga Lelimar, que empezó siendo una compañera de trabajo y que paradójicamente no es madre. Mi esposo, que no tenía idea de lo que me pasaba, que no sabía cómo ayudarme y que ha aprendido junto conmigo a superarlo. Mi psicóloga que me ayudó a aceptar lo que me pasaba. Mi psiquiatra que me medicó y que junto con la psicóloga me orientó. Y el ser más importante de mi vida, Guillermo, mi hijo, un niño dulce y alegre que en mis momentos más duros me sonreía como si supiera que su mamá lo necesitaba.

¿Qué no tuve? Por lo menos, una madre que me informara y me apoyara en vez de decirme “lo que me esperaba”… que me hubiese dicho que la vida feliz después del primer hijo, muchas veces, no es como en las novelas, que el agotarse, el no poder más a las 10:00pm luego de encargarse de la casa, el marido, el trabajo y el hijo o hasta deprimirse, no es culpa de uno porque ya es suficiente con la que se siente por no estar como los demás esperan que actúe una madre que deseó serlo con toda su alma.

No tenía apoyo más allá de las cinco personas que ya he mencionado, porque al medio contar el cómo me sentía venían las miradas de asombro y las críticas “¡cómo es posible que no estés feliz con un niño tan bello!”. Por eso es que quedamos en silencio pensando que todo es culpa de uno, que no es suficientemente buena para ser madre y lo peor, que no ama como cree a su hijo.

¿Cómo haré ruido? Estoy dando el primer paso sentándome a escribir esto. Si alguna madre me lee y cree que necesita el apoyo y la presencia de alguien, que no hable sino que la escuche, espero me escriba porque cuenta conmigo. Todo pasa, los hijos son algo maravilloso. La soledad, el agotamiento, la depresión postparto… aunque son terribles se superan si rompen el silencio, sólo espero que se animen y lo griten junto conmigo.

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Me pueden escribir al correo: kareta11@gmail.com

12 thoughts on “El Silencio de la Depresión Postparto

  1. Ay por dios cuanta razón tienes… Me siento descrita en lo que narras, tanto que abrí el blog, asistí al curso para aprender a usarlo y aún no publico porque sigo estando en un lugar oscuro y todo lo que escribo es medio depre, poco optimista y diferente a lo que publican otras mamás…
    Te felicito por tu valentía, yo no la tengo, sigo estando apenada por mis emociones
    Suerte

    • Hola Katheryn, no tienes ni debes sentir vergüenza. Ese post es de hace más de un año, yo superé la depresión y eso quiere decir que es un estado pasajero. La cosa es que hay que aceptarla y vivirla para luego poder arrancarla de uno.

      Escribe lo que sientes… Es tu derecho, y yo desde esta humilde página te apoyo.

      Un abrazo.

    • Yo también, Katheryn. Yo pasé y todavía paso por lo mismo. Al principio me sentí culpable, pero luego entendí que no era mi culpa al 100%. No es asunto de buscar un culpable de lo que uno debe ser responsable. El asunto es que estamos rodeados de mucha negatividad. Yo también tengo textos tristes y a veces siento que no estoy bien centrada, por ejemplo, porque aún guardo un poco de rencor contra toda la gente que me dejó sola y me hicieron daño antes y después de la inne-cesárea. A veces siento que debería redirigir mis energías en ayudar a otras a que no pasen por lo que yo pasé, en lugar de tratar de demostrarle al mundo que está mal.
      Querida amiga bloguera, te abrazo en la distancia. Vuelca en las letras lo que sientes y verás cómo poco a poco vas vaciando esos sentimientos, cómo poco a poco vas mejorando, vas llenándote de nuevas energías. Las tristezas y traumas salen liberándolos, hablando de ellos. En unos meses los leerás y te sorprenderás de lo mucho que has crecido y cambiado.
      Y hablar es lo que debemos hacer, quitarnos el traje de supermujeres y admitir que tenemos emociones y hormonas, que nos cansan el intervencionismo y la estupidez de la gente. No te imaginas cuántas mujeres necesitan desahogarse y no lo hacen porque la presión social no se los permite, porque siempre hay algún pendejo que invalida sus emociones. Seamos el ejemplo que estas mujeres necesitan.

  2. La escritura es terapéutica, escribe Kateryn, nadie te juzgará y si lo hacen, es más su asunto que tuyo.
    Yo a veces me pregunto, con un marido ejemplar, casa pequeña, niña encantadora ¿estaré deprimida? al ver el fregaplato, las finanzas y mi “infelicidad”.
    Trabajo con madres, me fascina el tema del puerperio, pero sé que es un borderline, un umbral que debemos vivir y traspasar, del que saldremos otras, siempre, inevitablemente. Si no lo atravesamos… la vida nos pasará examen de nuevo. En eso consiste la vida, y la maternidad nos da conciencia y poder sobre ello. Amor para ambas y, de nuevo, gracias Kareta por esta entrada.

  3. Buenísimo Karelia, valiente, abriendo puertas y ventanas, haciendo caminos para ti y para otras. Testimonios como estos me nutren. El puerperio esta lleno de luces y sombras, por ser madre añosa aún estoy cegada por las luces que no carecen de sombras pero conocer estas historias me llenan de humildad y me humanizan, hacen que el mundo de lo femenino sea mas diverso y atractivo. Abrazo solidario.

  4. Que palabras tan ciertas, tan profundas pero al mismo tiempo llenas de apoyo y solidaridad a quien se sienta identificado. Ser $adre es maravilloso, y este relato forma parte del camino q nos toca transitar en este rol.

  5. Karelia, me has animado a compartir mi historia, que he querido mantenerla en silencio 2.0 y todavía no se por qué. Quizá porque los personajes los tengo cerca y las heridas siguen abiertas.
    Mi historia se parece a la tuya, con algunas variantes.

  6. Pingback: Fuera Culpa: Mamá y Papá… Crianza Compartida | Mama2Punto0

  7. Hola… Me senti super identificada con tu anecdota, crei estar pensando en lugar de leer… Aunado a la depresion tuve episodios de ansiedad y panico que hubiesen cesado rapidamente con farmacos pero elegi amamantar y hablar muuuucho con el psiquiatra. Cuando me daba la ansiedad la tension se me disparaba muy alto, fueeon unos meses… Si meses terribles y aunque mi hija recien cumplio el año es apenas ahora que estoy tomando antidepresivo y una gotas para la ansiedad, elegi “no sentir” para poder rendie en el trabajo, en casa, con el esposo, con la familia, con la niña… Y la verdad que ni se como fue que llegue aqui sin volverme loca! Aunque si confieso que ya nada es igual… Gracias por escribir este post…

  8. Bien, tambien pasé por lo mismo, con una niña de tres años rogaba por un parto normal tuve una cesarea de emergencia, lloré cuando me dijo la doctora que me iba a operar, ni mi esposo ni yo sabiamos como afrontarlo, yo esperaba que el me atendiera y el no sabia como hacerlo, sufri, sin muchacha en la casa porque la que tenia dos semanas antes del parto renuncio, sufri por no poder atender bien a mi primer hija, por no poder disfrutarme a mi bebe, sufri migrañas, cansancio y lloré, lo que me ayudó mucho fué pensar “esto pronto va a pasar” a medida que pasaron los días todo mejoro, hoy casi tengo tres meses y aunque todavia tengo horas “pico” sigo pensando que todo pronto va a pasar y eso me ayuda mucho 🙂

  9. Diosss muy cierto todo lo q dices, me siento tan identificada… Pero esas lecturas te ayudan a superar todo porq uno piensa q es la unica q esta pasando por eso…

  10. Poco a poco superando todo.. Ya mi bebe tiene 2 meses, gracias a dios tengo a mi madre y a mi padre q an sido mi apoyo incondicional, cuando tu pareja te deja recien dada a luz.. Pero todo pasa y ya estoy emocionalmente mejor disfrutando de mi bebe y del hermoso rol de ser madre… Gracias por escribir esas lecturas ayudan.

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