El globo y la tristeza de Guille

Mi hijo Guillermo, de 3,9 años, es el ser más feliz que conozco, jamás lo he visto molesto o triste. Siempre sonríe y siempre esta saltando de un lado a otro.

Ayer fuimos Guillermo, su hermanita Bárbara, mi hermana Jeka y yo a pasear. Hacia mucho calor y terminamos en un centro comercial de la ciudad. Entre correr, montarse en unos carritos y volver a correr le compré unos globos. Bárbara escogió uno tradicional de color amarillo y Guille quiso uno de Batman inflado con helio.

Jugaron lo que quedaba de día con sus globos y esta mañana, sobre todo Guillermo, anduvo por toda la casa con su globo “de Spiderman” aunque era de Batman.

Salimos a comer fuera y Guille se quiso llevar su globo, le dijimos que si y salió feliz de casa hasta que lo soltó, no nos dio tiempo de agarrarlo y subió y subió hasta que se perdió de vista y mientras mi hijo lloraba y decía “baja, baja globo” y nos veía y nos pedía “busca el globo, bájalo”.

Lloró con mucho sentimiento, lágrimas y pucheros… Mi hermana me llegó a decir “no había visto un niño tan triste por su globo”. Mientras más arriba y lejos lo veía, más lloraba.

Mi hijo no armó una pataleta, como hubiesen dicho muchos, ni lloró por malcriado. A mi hijo le dio tristeza ver como se le iba el globo sin que pudiésemos hacer nada. No es fácil experimentar esa clase de sentimientos.

Lo consolamos, lo abrazamos y besamos. Buscamos otro globo, aunque él seguía repitiendo que el suyo se había ido y al recordar que había visto unos helicópteros de juguete nos explicó:

-Con el Helicóptero buscamos mi globo de Spiderman y lo bajamos…

Yo le decía que el globo se había ido lejos y muy arriba volando y que ya teníamos otro de Cars, pero él sabe, aunque juegue con el nuevo, que su globo se fue al cielo.

¿Qué aprendí? Que no son las cosas o los juguetes los que hacen que un niño como Guillermo se entristezca, son las situaciones, que poco a poco aprenderá a manejar. Hoy supo que a veces se pierde, que a veces no podemos hacer nada, pero hay que seguir adelante aunque eso no significa que olvidemos, porque aunque lo diga calmado sigue diciéndome “si buscas el helicóptero, se baja el globo”.

Cuando su niño(a) llore por el juguete que perdió o rompió no menosprecie esos sentimientos, esa personita está empezando a manejar sentimientos de frustración, impotencia o tristeza. Ayúdelo(a), construya junto a su hijo(a) una inteligencia emocional que les permita llorar para seguir adelante.

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