09/29/13

El tiempo y la Maternidad

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Se me ha revelado, no se la razón de no haberlo visto antes… No es que el mundo vaya más lento para nosotras, las madres, es que nosotras flotamos cuando nos dejamos llevar y empezamos a vivir la segunda infancia que nos dan los hijos. He tenido unos días con menos estrés, trabajo y preocupaciones. Cada vez que jugaba o que me dedicaba sólo 100% a los niños me sentía mejor y mi tiempo, si, mi tiempo de adulto; no el de los niños, se detenía.

Entraba en el mundo de ellos, donde las princesas voladoras y los Buzz con moto son posibles, donde no importa que se te caigan los proyectos o que clientes, proveedores y hasta amigos no entiendan que tienes que trabajar en equipo o nada y que además les importe un pepino que sólo puedas llamar a mediodía y enviar correos de madrugada. Eso ya no importa, porque me convierto en la que persigue para comer pancitas con cosquillas y la que vuela en el pasillo de su casa “al infinito y más allá”.

Mi carrera es importante, al igual que mis clientes, pero mis hijos serán pequeños una sola vez… Ellos crecerán y harán su vida y yo podré hacer la maestría que no he terminado, el doctorado que me gusta y dar o asistir a miles de charlas, talleres o congresos. Tendré mucho que hacer en la vejez jajajaja.

Muchos andan apurados, yo fui una… pero descubrí que flotar en el tiempo de mis hijos es mucho más divertido y lamento que algunos no lo entiendan y crean que a nosotras, por ser madres, nos dejó el tren de la modernidad. La cosa es que nosotras no vamos en tren, nuestro tiempo es un gran globo de colores, que va como los que dependen del viento, a veces rápido o a veces lento… Lo que si es seguro es que flota.

¡El tiempo de las madres flota!

08/27/13

¡Mamá está cansada!

Escribo esto agotada y con lágrimas en los ojos, no sólo porque estoy cansada sino porque el motivo es mi hijo Guillermo que ya tiene más de 24 horas con fiebre, vómito y diarrea producto de un virus.

Mientras él duerme y le cuido el sueño, para mantener a ralla la temperatura de su cuerpito de cuatro años y antes de empezar a escribir esto, estaba desde el celular leyendo mi TL en Twitter.

Mientras hacía lo anterior leí un tweet de una mamá famosa que dice textualmente: “Ser mamá y trabajar en casa no implica descuidar tu apariencia! Piensa siempre en ti, haz ejercicio”.

Sinceramente cuando leí el tweet anterior me dio mucha rabia; luego me sentí culpable y desamparada y en estos momentos estoy muy triste.

Cuando sentí rabia me dije “qué bríos, debe ser que tiene un séquito de niñeras”. Cuando me sentí culpable me dije “Ella no tiene la culpa de tener la tribu que yo no tengo”. Y ahora que estoy triste me digo que deberíamos ser más cuidadosas con lo que le decimos a otras mamis. Que nuestras situaciones varían y que no sabemos por qué esa madre no va a la peluquería o al gimnasio. Uno no “descuida” la apariencia porque nos da la gana, a veces preferimos descansar a hacer cualquier otra cosa.

Hace unos días vi un video del doctor de “ni una dieta más” donde daba los secretos para bajar de peso y lo primero era dormir bien, y si era posible 8 horas. Nada más con esa estoy raspada.

La única cosa que hago bien, según las recomendaciones del doc, es desayunar y desayunar bien. Y bueno lo que no hago es bastante y entre esas cosas está que tengo más de un año sin ir a la peluquería, más de dos sin ir a un spa de pies y manos y que llevo 12 meses subiendo de peso entre mi desordenada alimentación y el estrés.

No tengo excusa, lo se, soy yo y nada más yo la responsable, pero no tienen idea de lo cansada que estoy. Mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida, pero sacar tiempo para mi sin poder contar con un relevo no es fácil y no he encontrado la forma de hacerlo.

Eso si, si quieren compartir sus tips se pueden ahorrar el hacerme sentir culpable que eso, yo, ya lo hago bastante bien.

06/3/13

El Desamparo materno

No encontré un título más adecuado para el post que este, y además para escribirlo esperé a que ese sentimiento o situación desapareciera para poder contarles, ya desde afuera, lo que se siente.

Un día de lluvia, como el de hoy en el que escribo el post, puede desatar el más profundo sentimiento de desamparo. Ustedes dirán que puede ser por el día gris o porque a veces uno se pone melancólico, pero no, es por algo mucho más práctico aunque suene descabellado.

Yo no manejo, o procuro no hacerlo. No me gusta manejar, soy torpe y nerviosa; me estreso y en un carro sincrónico eso no es bueno. Una vez se me apago en medio de un cruce, entre el corneteo y la lluvia me costó casi 20 minutos prenderlo, por eso manejo lo mínimo.

Aclarado lo anterior, he tratado de que todo me quede cerca (colegio, trabajo, supermercados, panaderías…), hasta ahora lo he logrado, el problema es cuando llueve. Yo a pie con dos niños y un palo de agua (chaparrón) no es buena combinación.

¿Y el desamparo? Esto es un ejemplo pequeñito, pues al no contar con una tribu ha convertido los días de lluvia en mis enemigos. Mi esposo trabajando y sin mis vecinas, que son las únicas que me echan una mano, termino emparamada y a veces con mis hijos mojados.

Aunque el sentimiento de desamparo va más allá… Guille se me enfermó un fin de año con fiebre de 40 y los cohetes sonaban y todo el mundo estaba de fiesta, mientras mi esposo y yo bañábamos al niño con compresas y lo abrazábamos para que se sintiera mejor. Ahí el desamparo fue familiar porque allí papá me entendió.

En estos tiempos modernos cada quien vive su vida, el mundo gira y gira hasta que te conviertes en madre o padre. Se ha arraigado la creencia que la maternidad es un asunto doméstico y no, la maternidad tiene implicaciones sociales profundas. ¡Alguien tiene que parir, criar y alimentar a los ciudadanos y trabajadores! Y quien más sino mamá.

El problema no es aprender a pedir ayuda, eso lo superé, ahora hasta soy capaz de gritar AUXILIO, el problema es que nadie acude, nadie viene. Todos ven desde afuera sin intenciones de involucrarse. No hay sustento emocional para las familias y mucho menos para los padres, pero si son capaces de criticar el desempeño de los hijos o de sus familias.

Critican a las madres solas si les dejan los bebés a los abuelos o a otras familias, criticamos si los niños tienen berrinches o si están brincando o “molestando” en espacios públicos… Pero son incapaces de preguntar “¿Señora mamá, señor papá necesita ayuda?”

Ya no nos emplean, y es que hasta la legislación y el Estado nos embromó y así me quieren convencer que la maternidad es sólo una cuestión privada. Obvio que empieza con una decisión personal, uno decide si quiere o no ser madre pero luego, el día que ese bebé llega empieza el entramado social que envuelve todo el asunto. No puedo criar a mis hijos y complementar el sustento de mi familia sin que la legislación, mínimo, no me estorbe.

El desamparo va más allá de lo económico, las “ayudas” o misiones no han frenado el embarazo adolescente ni la paternidad irresponsable. Las cifras del último censo lo demuestran.

Además, las mujeres perdieron la empatía y el sentido común, el estar en tribu nos hace las cosas más fáciles. Pero optamos por repetirnos que “somos fuertes y podemos solas” y así demostrarle al mundo que somos unas guerreras mientras lloramos todas las noches del cansancio junto a nuestros esposos o solas porque no hay quien nos releve en la rutina, sobre todo si llueve.

03/17/13

El globo y la tristeza de Guille

Mi hijo Guillermo, de 3,9 años, es el ser más feliz que conozco, jamás lo he visto molesto o triste. Siempre sonríe y siempre esta saltando de un lado a otro.

Ayer fuimos Guillermo, su hermanita Bárbara, mi hermana Jeka y yo a pasear. Hacia mucho calor y terminamos en un centro comercial de la ciudad. Entre correr, montarse en unos carritos y volver a correr le compré unos globos. Bárbara escogió uno tradicional de color amarillo y Guille quiso uno de Batman inflado con helio.

Jugaron lo que quedaba de día con sus globos y esta mañana, sobre todo Guillermo, anduvo por toda la casa con su globo “de Spiderman” aunque era de Batman.

Salimos a comer fuera y Guille se quiso llevar su globo, le dijimos que si y salió feliz de casa hasta que lo soltó, no nos dio tiempo de agarrarlo y subió y subió hasta que se perdió de vista y mientras mi hijo lloraba y decía “baja, baja globo” y nos veía y nos pedía “busca el globo, bájalo”.

Lloró con mucho sentimiento, lágrimas y pucheros… Mi hermana me llegó a decir “no había visto un niño tan triste por su globo”. Mientras más arriba y lejos lo veía, más lloraba.

Mi hijo no armó una pataleta, como hubiesen dicho muchos, ni lloró por malcriado. A mi hijo le dio tristeza ver como se le iba el globo sin que pudiésemos hacer nada. No es fácil experimentar esa clase de sentimientos.

Lo consolamos, lo abrazamos y besamos. Buscamos otro globo, aunque él seguía repitiendo que el suyo se había ido y al recordar que había visto unos helicópteros de juguete nos explicó:

-Con el Helicóptero buscamos mi globo de Spiderman y lo bajamos…

Yo le decía que el globo se había ido lejos y muy arriba volando y que ya teníamos otro de Cars, pero él sabe, aunque juegue con el nuevo, que su globo se fue al cielo.

¿Qué aprendí? Que no son las cosas o los juguetes los que hacen que un niño como Guillermo se entristezca, son las situaciones, que poco a poco aprenderá a manejar. Hoy supo que a veces se pierde, que a veces no podemos hacer nada, pero hay que seguir adelante aunque eso no significa que olvidemos, porque aunque lo diga calmado sigue diciéndome “si buscas el helicóptero, se baja el globo”.

Cuando su niño(a) llore por el juguete que perdió o rompió no menosprecie esos sentimientos, esa personita está empezando a manejar sentimientos de frustración, impotencia o tristeza. Ayúdelo(a), construya junto a su hijo(a) una inteligencia emocional que les permita llorar para seguir adelante.

02/22/13

Nacimos para vivir con apego

La maternidad rompió todos mis paradigmas, hasta los que regían mis opiniones políticas y sociales… El instinto materno fue más fuerte que los convencionalismos y la costumbre de mi familia, amigos y comunidad. Se que mi opinión y mi instinto no las hará cambiar, que son capaces de saber lo mejor para sus hijos y familias.

Pero acabo de ver un vídeo gracias a Amor Maternal, de estudios viejísimos que no han tenido la divulgación que deberían. Échenle un vistazo y dejemos todo atrás, seguro ese instinto o esa voz que callamos dentro de nosotras mismas para complacer a otros saldrá fortalecida y tendremos familias más libres y más felices.

El instinto materno no se equivoca los humanos y muchos otros mamíferos están hechos, biológicamente, para tener contacto y amar a sus crias.